El experimento Milgram se desarrolló en 1963 y pretendía determinar la disposición de un sujeto a obedecer ordenes aun cuando estas entraran en contra de su conciencia. Para ello buscaron voluntarios a través de periódicos. Hago un copy-paste de la Wikipedia donde explica muy bien en que consistía:
El experimento requiere tres personas: El experimentador (el investigador de la universidad), el "maestro" (el voluntario que leyó el anuncio en el periódico) y el "alumno" (un cómplice del experimentador que se hace pasar por participante en el experimento). El experimentador le explica al participante que tiene que hacer de maestro, y tiene que castigar con descargas eléctricas al alumno cada vez que falle una pregunta.
A continuación, cada uno de los dos participantes escoge un papel de una caja que determinará su rol en el experimento. El cómplice toma su papel y dice haber sido designado como "alumno". El participante voluntario toma el suyo y ve que dice "maestro". En realidad en ambos papeles ponía "maestro" y así se consigue que el voluntario con quien se va a experimentar reciba forzosamente el papel de "maestro".
Separado por un módulo de vidrio del "maestro", el "alumno" se sienta en una especie de silla eléctrica y se le ata para "impedir un movimiento excesivo". Se le colocan unos electrodos en su cuerpo con crema "para evitar quemaduras" y se señala que las descargas pueden llegar a ser extremadamente dolorosas pero que no provocarán daños irreversibles. Todo esto lo observa el participante.
A los participantes se les comunicaba que el experimento estaba siendo grabado, para que supieran que no podrían negar a posteriori lo ocurrido.
Se comienza dando tanto al "maestro" como al "alumno" una descarga real de 45 voltios con el fin de que el "maestro" compruebe el dolor del castigo y la sensación desagradable que recibirá su "alumno". Seguidamente el investigador, sentado en el mismo módulo en el que se encuentra el "maestro", proporciona al "maestro" una lista con pares de palabras que ha de enseñar al "alumno". El "maestro" comienza leyendo la lista a éste y tras finalizar le leerá únicamente la primera mitad de los pares de palabras dando al "alumno" cuatro posibles respuestas para cada una de ellas. Éste indicará cuál de estas palabras corresponde con su par leída presionando un botón (del 1 al 4 en función de cuál cree que es la correcta). Si la respuesta es errónea, el "alumno" recibirá del "maestro" una primera descarga de 15 voltios que irá aumentando en intensidad hasta los 30 niveles de descarga existentes, es decir, 450 voltios. Si es correcta, se pasará a la palabra siguiente.
El "maestro" cree que está dando descargas al "alumno" cuando en realidad todo es una simulación. El "alumno" ha sido previamente aleccionado por el investigador para que vaya simulando los efectos de las sucesivas descargas. Así, a medida que el nivel de descarga aumenta, el "alumno" comienza a golpear en el vidrio que lo separa del "maestro" y se queja de su condición de enfermo del corazón, luego aullará de dolor, pedirá el fin del experimento, y finalmente, al alcanzarse los 270 voltios, gritará de agonía. Lo que el participante escucha es en realidad un grabación de gemidos y gritos de dolor. Si el nivel de supuesto dolor alcanza los 300 voltios, el "alumno" dejará de responder a las preguntas y se producirán estertores previos al coma.
Por lo general, cuando los "maestros" alcanzaban los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus "alumnos" y deseaban parar el experimento, pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los "maestros" se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su "alumno".
Si el "maestro" expresaba al investigador su deseo de no continuar, éste le indicaba imperativamente y según el grado:
* Continúe, por favor.
* El experimento requiere que usted continúe.
* Es absolutamente esencial que usted continúe.
* Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.
Si después de esta última frase el "maestro" se negaba a continuar, se paraba el experimento. Si no, se detenía después de que hubiera administrado el máximo de 450 voltios tres veces seguidas.
El 65 % de los "maestros" llegaron al limite de los 450 voltios, nadie paró en los 300 voltios.
Esto viene al caso del "gerente" que nos han puesto en la oficina. Estoy convencido no de que llegaría a los 450 voltios con nosotros sino que se saltaría todos los pasos intermedios. Ese sádico no creo que sirva para otra cosa que hacernos daño. Estoy cansado de esta guerra sicológica permanente en el trabajo. Si no es un gerente nuevo, es un recorte en las nóminas o la amenzada de cierre, o la amenaza de quedarte sin vacaciones si "no te portas bien", o voces y gritos sin sentido, o ... Esto cada vez se parece menos a un trabajo y más a la explotación laboral.
miércoles
sábado
Según leo en Interurbe, el alcalde de Guadix ha firmado la escritura para la adquisición de los terrenos donde se encuentran los restos del teatro romano. Una genial noticia para la ciudad ya que podría convertirse en un referente turístico inigualable siempre y cuando se dote de los medios y la infraestructura necesaria al mismo. Me da igual que estemos a semanas de las elecciones municipales, me reitero, gran noticia para los accitanos.
jueves
No sabes cuantas veces he pensado en dejarlo. En abandonar. En levantarme de esta silla e irme. Detesto mi trabajo. No ya por los catorce años que llevo haciéndolo, que también. Por los compañeros, sin decir ni cual ni quien ni porqué, cada cual sabe lo suyo, aunque, por suerte, alguno se escape. Por los dueños. Por los señores clientes. Por el sueldo. Por lo monótono y poco creativo que es. Podría seguir pero es suficiente.
Si fuera sólo yo y mis circunstancias ya lo habría hecho. No me da miedo dejar de trabajar, hasta convertirme en un vagabundo. De verdad, no me importa. La liberación sería tal que seguro que compensaría todo lo demás. Además se que tengo capacidad para no pasar demasiados apuros si lo hiciera.
Pero están las circunstancias. Está Carmen. No tenemos el amor platónico que tan buenos momentos nos dio al conocernos pero sí un cariño tan especial, una unión tan íntima, tan sincera que no podría vivir sin ella. Es casi una segunda piel de la que te das cuenta el día que te falta. Están Nacho y Diego. Mis dos estrellas. Mataría por ellos. Daría la vida por ellos. Nada especial, cualquier marido o padre piensa lo mismo, lo sé.
Las circunstancias me hacen sentir miedo si dejo mi trabajo ¿Qué comerán, vestirán, disfrutarán si lo hago? ¿Qué pasará con la vivienda que compartimos hipotecada con el banco? ¿Qué será de ellos si yo no respondo? El que mi amor a mi familia me atenace a un trabajo que detesto menoscaba mi cariño hacia ellos. A pesar de que toda y cada una de las acciones que me han llevado hasta aquí sean responsabilidad mía y solo mía. No culpo a nadie. No me arrepiento de nada. Si volviera a vivir mi vida probablemente terminaría aquí, o en circunstancias muy parecidas. Quiero a mi familia, más que a nada en el mundo. Pero me gustaría trabajar…de otra manera, en otra cosa, sin cuatro paredes. Que nadie me diga que soy afortunado por tener trabajo en esta mierda de mundo en que vivimos. Eso no me sirve, usando un refrán “mal de muchos consuelo de tontos”
Alienación del trabajador creo que lo llamaban en clase de Filosofía ¡Qué complicada y asquerosa es a veces la vida!
Si fuera sólo yo y mis circunstancias ya lo habría hecho. No me da miedo dejar de trabajar, hasta convertirme en un vagabundo. De verdad, no me importa. La liberación sería tal que seguro que compensaría todo lo demás. Además se que tengo capacidad para no pasar demasiados apuros si lo hiciera.
Pero están las circunstancias. Está Carmen. No tenemos el amor platónico que tan buenos momentos nos dio al conocernos pero sí un cariño tan especial, una unión tan íntima, tan sincera que no podría vivir sin ella. Es casi una segunda piel de la que te das cuenta el día que te falta. Están Nacho y Diego. Mis dos estrellas. Mataría por ellos. Daría la vida por ellos. Nada especial, cualquier marido o padre piensa lo mismo, lo sé.
Las circunstancias me hacen sentir miedo si dejo mi trabajo ¿Qué comerán, vestirán, disfrutarán si lo hago? ¿Qué pasará con la vivienda que compartimos hipotecada con el banco? ¿Qué será de ellos si yo no respondo? El que mi amor a mi familia me atenace a un trabajo que detesto menoscaba mi cariño hacia ellos. A pesar de que toda y cada una de las acciones que me han llevado hasta aquí sean responsabilidad mía y solo mía. No culpo a nadie. No me arrepiento de nada. Si volviera a vivir mi vida probablemente terminaría aquí, o en circunstancias muy parecidas. Quiero a mi familia, más que a nada en el mundo. Pero me gustaría trabajar…de otra manera, en otra cosa, sin cuatro paredes. Que nadie me diga que soy afortunado por tener trabajo en esta mierda de mundo en que vivimos. Eso no me sirve, usando un refrán “mal de muchos consuelo de tontos”
Alienación del trabajador creo que lo llamaban en clase de Filosofía ¡Qué complicada y asquerosa es a veces la vida!
sábado
El miércoles se le hinchó la oreja a Diego. Mucho. Con diecinueve meses, le ves la oreja así y te asustas. Lo llevé a Urgencias del Hospital de Guadix. Le exploraron los oídos, no apreciaron infección y me le llevé a casa con la simple recomendación de que le diera antiinflamatorios. El jueves apreciamos unas pupitas rojas, muy pequeñas, en las piernas y brazos así como cardenales en los dedos de un pié y las manos hinchadas. Lo llevamos al Centro de Salud de Guadix. El pediatra no supo determinar tampoco lo que tenía. Le recetó un antihistamínico por si era picadura de algún bicho o una alergia a algo. El viernes viendo que no mejoraba, más bien al contrario lo llevamos al Materno-Infantil, a Granada. Análisis de sangre, de orina, varios especialistas observando a Diego y en un par de horas resolución: edema agudo hemorrágico del lactante. Menos mal que a escasos cincuenta kilómetros hay un buen Hospital.
miércoles
martes
Vía Menéame llego a Amazings y a un video sobre porqué no vacunar a los niños es una gilipollez. Parece que Andrew Wakefield finálmente estaba equivocado y que sí es prudente vacunar a los niños con la triple vírica.
domingo
Una demostración de que España no está en crisis de deuda. Como siempre, la banca tiene la culpa de todo lo que nos pasa. Es largo pero merece ser leido, verdades como puños hasta la última coma.
jueves
Una frase propia:
Lo bueno de la vida es que puedes cambiarla en cualquier momento. Lo malo es que si no lo haces no podrás dar marcha atrás.
Lo bueno de la vida es que puedes cambiarla en cualquier momento. Lo malo es que si no lo haces no podrás dar marcha atrás.
lunes
Parece que Niño Becerra no estaba tan acertado como pensabamos. Aterrados nos dejó hace un par de años este adivino ecónomico.
viernes
Hace unas semanas se partió el cable de mi remo Kettler coach. No intenté desarmarlo, un error por mi parte, si lo hubiese intentando me habría dado cuenta de la dificultad que reviste y hubiese buscado otro tipo de ayuda. A través de la web oficial de Kettler, encontré su servicio técnico en España, BM Sportech, y en contacto con ellos afirmaron que podían suministrarme el repuesto. 18 € más portes ingresados por anticipado en su cuenta corriente. Recibo el cable una semana más tarde, abro la máquina de remo y me encuentro un enjambre de muelles, tornillos, placas y cables. Desarmo mi remo, había tornillos, tuercas, cables, tapas, hierros por toda la habitación, hasta el punto que no podía ni salir por la puerta. Instalo el cable, vuelvo a armar la máquina, pero me encuentro con un muelle, que sujeta un péndulo que sirve para contar el número de brazadas dadas, que no se donde se agarra. Lo tengo todo instalado a falta de ese muelle y dos arandelas que no se donde van.
Llamo a BM Sportech pidiendo consejo, simplemente necesito saber donde agarrar ese muelle, y me dicen que las reparaciones no las hacen ellos, que tienen una empresa encargada de las mismas. Me dan un número de teléfono de Madrid. Llamo y un señor no muy amable me dice que ¿Cómo me va a ayudar? Que eso sería echar piedras sobre su propio tejado. Qué tienen técnicos en casi todas las provincias y que uno de ellos puede desplazarse hasta mi localidad (de Granada aquí hay 59 kilómetros) y repararme la máquina.
Bastante enfadado, me acuesto esa noche con el remo funcionando pero sin contar brazadas. A la tarde siguiente y al primer golpe de visto veo claramente el sitio donde va enganchado el dichoso mueble. Las arandelas sin embargo se han quedado sin poner. Un mes más tarde la máquina sigue funcionando correctamente y parece que la falta de las arandelas no va a ser un problema, cruzaré los dedos.
Es una pena que una empresa como Kettler, con unos productos de calidad como los suyos, tenga un servicio de atención al cliente tan pésimo en España.
Recordar que Kettler afirma dar tres años de garantía de piezas y mano de obra en todos sus productos cuando los compras. BM Sportech me dijo que el cable era un consumible.
En fin, publicado queda, a otra cosa.
Llamo a BM Sportech pidiendo consejo, simplemente necesito saber donde agarrar ese muelle, y me dicen que las reparaciones no las hacen ellos, que tienen una empresa encargada de las mismas. Me dan un número de teléfono de Madrid. Llamo y un señor no muy amable me dice que ¿Cómo me va a ayudar? Que eso sería echar piedras sobre su propio tejado. Qué tienen técnicos en casi todas las provincias y que uno de ellos puede desplazarse hasta mi localidad (de Granada aquí hay 59 kilómetros) y repararme la máquina.
Bastante enfadado, me acuesto esa noche con el remo funcionando pero sin contar brazadas. A la tarde siguiente y al primer golpe de visto veo claramente el sitio donde va enganchado el dichoso mueble. Las arandelas sin embargo se han quedado sin poner. Un mes más tarde la máquina sigue funcionando correctamente y parece que la falta de las arandelas no va a ser un problema, cruzaré los dedos.
Es una pena que una empresa como Kettler, con unos productos de calidad como los suyos, tenga un servicio de atención al cliente tan pésimo en España.
Recordar que Kettler afirma dar tres años de garantía de piezas y mano de obra en todos sus productos cuando los compras. BM Sportech me dijo que el cable era un consumible.
En fin, publicado queda, a otra cosa.
jueves
Un enlace nada más. No voy ni a resumirlo, leedlo que merece la pena y mucho. Ramiro Pinto explica claramente el como y el porque la clase pólitica expolia las cuentas públicas sin importarle la situación de la calle lo más mínimo. No tiene desperdicio.
lunes
ALT 0151

Alt 0151 by José Ignacio Ros Montoya is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at trismo.blogspot.com.
Son las tres de la tarde. El calor es asfixiante aunque la penumbra que envuelve la sala lo engaña un poco. Es un piso muy viejo. El suelo de la sala de estar está hundido en un lateral. Hay tres tipos de sillas, todas muy antiguas. Una Gioconda pintada al estilo impresionista ocupa el centro de la pared más larga. En frente, un pequeño televisor 4D muestra, como si estuviera en la misma sala, un presentador sentado en el vacío. Una anciana en camiseta simple barre con una escoba anti-estática. Su marido, tumbado en el sofá guiña los ojos detrás de las gafas intentando leer un vetusto libraco con aspecto de novela.
— En otro orden de cosas la corporación Aguas de España ha anunciado esta mañana que el precio del metro cúbico sube un nueve por ciento para ponerse en novecientos treinta y cuatro euros. Con estos precios una simple ducha de diez minutos le cuesta al ciudadano de la calle ciento doce euros o lo que es lo mismo una ducha diaria cuesta al ciudadano medio casi lo mismo, algo más en realidad, que su nómina mensual…
— Mari, apaga el televisor, sólo dan malas noticias y ya sabes que con la paga que nos ha quedado no podemos permitirnos más de media hora diaria.
— Ya, y ahora además sólo nos podemos dar una ducha al mes.
— Y será como la del mes pasado, los dos juntos.
— ¡Qué sexy!
— ¡Ja! Tu estás más arrugada que lo que el concepto de mujer permite y yo hace doce años que no se me levanta ni con Viagra.
— Ya no me quieres Juan.
— Te quiero como el día que nos casamos tesoro pero eso no quiere decir que me apetezca follar contigo. De hecho no me apetece follar con nada.
— ¡Qué deslenguado! No se porqué sigo viviendo contigo.
— Por que no nos queda otra. Con nuestras pagas y por separado no tendríamos ni para comer la mitad de los meses. Esa es otra de las cosas que tenemos que agradecer al presidente ese que tuvimos en los años treinta ¿Cómo se llamaba? Ese del Partido Socialista Popular...
— Pedro González.
— ¡Ese! ¡Qué cabrón! Descapitalizó la seguridad social y nos dejó con la mierda de paga que tenemos. Atrasó la edad de jubilación hasta los setenta y dos años. Privatizó la Sanidad, las carreteras y míralo ahora, presidente del BBVS y millonario.
— Ya sabes como son todos los políticos. Mejor no pienses mucho en eso ¿Has visto a David en la calle? ¿Sabes si vendrá a comer?
— Sí, lo he visto. Salía de la cafetería París. Se ha hecho el disimulado y se ha metido rápido en un coche. Esa víbora que llama esposa nos ha dejado sin hijo María.
— Y sin nietos. A los niños pequeños nunca les gustan los viejos y con lo poco que vienen por aquí no van a saber que tienen abuelos ¡Con lo que yo quiero a esos niños!
A María se le escapa una lágrima. Mientras hablan, Juan se va acercando sigiloso por detrás de ella, o eso cree ya que lo oye perfectamente. Da un pequeño salto y la agarra por detrás dándole un tierno beso en el cuello, casi en la nuca. Ella se gira, se abrazan, se besan y se quedan mirándose a los ojos, muy cerca el uno del otro.
— En otro orden de cosas la corporación Aguas de España ha anunciado esta mañana que el precio del metro cúbico sube un nueve por ciento para ponerse en novecientos treinta y cuatro euros. Con estos precios una simple ducha de diez minutos le cuesta al ciudadano de la calle ciento doce euros o lo que es lo mismo una ducha diaria cuesta al ciudadano medio casi lo mismo, algo más en realidad, que su nómina mensual…
— Mari, apaga el televisor, sólo dan malas noticias y ya sabes que con la paga que nos ha quedado no podemos permitirnos más de media hora diaria.
— Ya, y ahora además sólo nos podemos dar una ducha al mes.
— Y será como la del mes pasado, los dos juntos.
— ¡Qué sexy!
— ¡Ja! Tu estás más arrugada que lo que el concepto de mujer permite y yo hace doce años que no se me levanta ni con Viagra.
— Ya no me quieres Juan.
— Te quiero como el día que nos casamos tesoro pero eso no quiere decir que me apetezca follar contigo. De hecho no me apetece follar con nada.
— ¡Qué deslenguado! No se porqué sigo viviendo contigo.
— Por que no nos queda otra. Con nuestras pagas y por separado no tendríamos ni para comer la mitad de los meses. Esa es otra de las cosas que tenemos que agradecer al presidente ese que tuvimos en los años treinta ¿Cómo se llamaba? Ese del Partido Socialista Popular...
— Pedro González.
— ¡Ese! ¡Qué cabrón! Descapitalizó la seguridad social y nos dejó con la mierda de paga que tenemos. Atrasó la edad de jubilación hasta los setenta y dos años. Privatizó la Sanidad, las carreteras y míralo ahora, presidente del BBVS y millonario.
— Ya sabes como son todos los políticos. Mejor no pienses mucho en eso ¿Has visto a David en la calle? ¿Sabes si vendrá a comer?
— Sí, lo he visto. Salía de la cafetería París. Se ha hecho el disimulado y se ha metido rápido en un coche. Esa víbora que llama esposa nos ha dejado sin hijo María.
— Y sin nietos. A los niños pequeños nunca les gustan los viejos y con lo poco que vienen por aquí no van a saber que tienen abuelos ¡Con lo que yo quiero a esos niños!
A María se le escapa una lágrima. Mientras hablan, Juan se va acercando sigiloso por detrás de ella, o eso cree ya que lo oye perfectamente. Da un pequeño salto y la agarra por detrás dándole un tierno beso en el cuello, casi en la nuca. Ella se gira, se abrazan, se besan y se quedan mirándose a los ojos, muy cerca el uno del otro.

Alt 0151 by José Ignacio Ros Montoya is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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miércoles

La COAG denuncia que del campo al cliente los especuladores encarecen los productos un 450% de media. Una sandia, dice el titular de 20 minutos, que se está pagando a 48 céntimos al agricultor cuesta 4,80 € en el super. ¿Quien tiene que discriminar entre libre competencia y precios pactados? ¿Donde está el gobierno cuando se le necesita? A, no, que eso no interesa, lo importante es la piratería...
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